sábado, 18 de julio de 2009

Llançà.


Me apetecía levantarme pronto y caminar.

Ni MªAngeles ni mi hermana estaban dispuestas a madrugar.

Al día siguiente me levanté temprano, poco antes de amanecer, cogí la mochila y me dirigí hacia la playa “del Morer”, una vez en el camino de Ronda marché dirección Port de la Selva.

Vi salir el sol, seguí el camino, al principio más estrecho y rústico (natural) después a medida que entraba en la demarcación del Port de la Selva se hace más definido y ordenado (minimalista), pasé por muchas calas, la mayoría desiertas otras con algún personaje.

Una señora, sola en la arena, rubia la arena y la señora, grande la cala y grande la señora, morena de piel, cuerpo de atleta, quedaba en equilibrio frente al sol recién salido.

Por la pasarela, de lejos dos personajes, barba grande y blanca, sombrero de paja, ropa clara, unos pasos mas atrás otra persona, una persona joven. Cuando me acercaba al joven, le sonó el móvil, habló algunas palabras y consultaba si podía ponerse el del sombrero o bien lo dejaba para mas tarde, mientras me acercaba lo llamaron varias veces, algunas las cogía y otras no, devolviéndole siempre el móvil al joven que deduje seria el secretario. Por la vestimenta, sombrero, blusa, pantalón y zapatos, todo color claro, crudo y de verano (Se me antojaba) un artista consagrado, salido de una película de Julián Schnabel… aunque quizás, fuera un mafioso, un empresario o un gay, eso sí… con dinero y con puesta en escena.

El sol ya había hecho algo de su trabajo, había calentado y dado luz a este entorno que la noche había enfriado. Llegando al Port de la Selva, después de caminar, ver y pensar, llegando a una cala solitaria, solitaria por ser primera hora de la mañana, al lado de la playa de la Ribera, me apetecía y me di un baño. Una vez seco me dirigí al pueblo en busca del apetecible café, llegando al puerto entré en un acogedor lugar y acompañado por un café con leche llamé a MªAngeles, una vez listas tal y como habíamos quedado vendrían con el coche desde Llança y pasaríamos el resto de la mañana por la zona.


Parc Natural de Cap de Creus


Después de días de playa hoy decidimos hacer una caminada por la zona del Parc Natural del Cap de Creus, vamos Mª Angeles y yo, mi hermana Rosario se queda por Llançà.

Salimos a buena hora del apartamento, cogemos el coche hasta la zona denominada “el Pas” del Port de la Selva, dejamos el coche y empezamos la caminada, nos dirigimos por el GR-11 (el mismo que empezando o terminando en el Cap de Creus, recorre todo el Pirineo) en nuestro caso nos dirigimos dirección Cap de Creus.

La primera parte trascurre entre sol y sombras, llegamos a la ermita de sant Baldiri continuamos hacia la derecha, a la izquierda se encuentra el sendero por el que después volveremos aunque ahora al quedar algo tapado pasamos sin advertirlo.







El sendero se hace subida y el sol castiga de arriba, pasamos por un Mas y continuamos dirección cala Tavallera, MªAngeles se encuentra cansada y sofocada (me siento un poco culpable) quizás nos estemos esforzando con tanto calor, descansamos a la sombra y yo me adelanto para ver la costa. Soy cabezón y ya que hemos hecho el esfuerzo quisiera poder terminar en alguna meta. Abajo se ve la cala y convenzo a MªAngeles para que poco a poco vayamos bajando (sin perder del pensamiento que después tendremos que subir)

Ha valido la pena, encontramos una playa que creíamos desierta, descansamos y nos bañamos y al rato apareció gente joven que venían a bañarse, después hablando con ellos supimos que estaban acampados a pocos metros, entre los árboles.

Era medio día y teníamos que regresar, nos pusimos en marcha, llegamos a un cruce y como no me gusta volver por el mismo sitio, (medio engañándola) nos arriesgamos y cogimos un sendero que por la dirección parecía mas corto, lo adiviné, llegamos de nuevo a sant Baldiri.









Sería la 1:30 cuando llamamos a mi hermana por si quería comer, que no nos esperara, teníamos previsto llegar sobre las 3:00, nos dijo que sí, que nos esperaba, que tranquilos.

Llegando al Port, en un muro bajo, como un banco y a la sombra, le dije a MªAngeles que me esperara, fui a buscar el coche y pasando por unas chumberas recordando mi niñez y viendo los higos rojos y hermosos no pude resistir la tentación de coger algunos. Serian las 3:00 cuando llegamos al apartamento.

Se acabaron las vacaciones y si no fuera por el mal servicio de los primeros días el año próximo volveríamos al mismo apartamento, empezamos mal pero realmente hemos estado muy bien, el apartamento, la cocina, el baño y sobre todo la terraza, el toldo, la manguera…el agua, la mesa y las sillas, nosotros, la tranquilidad, algún cigarrillo y el gato a sus anchas…



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